Tras toda una primavera y un verano lleno de nuevas colonizaciones y de la propia proliferación, y extensión de la plaga, el picudo rojo cuando llega el otoño empieza a entrar en una nueva fase de baja actividad.

La bajada de las temperaturas y el frío afectan negativamente al coleóptero, ya que cuando los termómetros empiezan a bajar de los 15 grados el picudo rojo no vuela, lo que lo hace quedar recluido en la planta donde se encuentre en ese momento hasta la llegada de la próxima primavera o alzada de temperaturas.

Pero no nos engañemos, aunque  el picudo cese su actividad de colonización y proliferación de la plaga a otras especies sanas durante estos meses del año por su poca actividad de vuelo, el picudo rojo está a pleno rendimiento, y con total normalidad dentro de nuestras palmeras o plantas.

El picudo rojo a diferencia de otras especies no sigue un ciclo de vida estacional, no hiberna o entra en fase de letargo. El picudo rojo sigue con su ciclo de vida habitual, y permanece evolucionando dentro del ejemplar de palmera en el que se encuentra.

Ello genera graves consecuencias en las palmeras afectadas, pues mientras el picudo rojo está dentro de ellas, el insecto se alimenta de ellas insaciablemente.

Crías, que son extremadamente difíciles de detectar, ya que están ubicadas en el interior del árbol, por lo que si un experto no detecta a tiempo los focos de afección, los coleópteros de picudo rojo puede acabar con la vida de la palmera, e incluso debilitarla hasta tal punto que la acción del viento puede hacer que tumbe o quiebre a dicho ejemplar.

Que no veamos al picudo rojo, por tanto, no significa que no esté ahí. De hecho, puede estar y por ello es importante combatir a la plaga no sólo durante el verano, sino también durante la época de frío. Se acerca el invierno, sí no quieres que cuando llegue la primavera tu palmera esté hueca contáctanos y te ayudaremos a dar solución al problema.