El otoño se caracteriza por ser una más húmeda del año, por venir cargada de fuertes temporales y abundantes lluvias. Una estación que da el pistoletazo de salida a la época decadente del huerto y jardín, ya que es cuando algunas plantas empiezan a perder las hojas, es época de viento, lluvias y hongos malos.

Este clima además de decir adiós a la época donde las flores tienen su mayor esplendor, también perjudica negativamente a las plantas por el exceso de humedad que se suele dar durante la época otoñal, ya que ese exceso hace que broten hongos malos en las planta.

Las lluvias, al ser impredecibles, pueden en algunas ocasiones aportar a las plantas más agua de la que realmente necesitan, lo que hace que se genere un exceso de humedad de la tierra y fomente la proliferación de hongos malos.

Este problema se agrava especialmente en zonas donde las lluvias son abundantes, por lo que es muy importante tener en cuenta las predicciones del tiempo para controlar el nivel de humedad y evitar que el suelo no drene y como consecuencia se estanque el agua.

Durante esta época de lluvias será por tanto vital controlar de forma muy exhaustiva el nivel de riego, así como el flujo del mismo.

Ello resulta algo complejo, ya que los días a pesar de ser más cortos y haber menos horas de luz, siguen siendo calurosos y en algunos lugares de la península las temperaturas siguen rondando los 30 grados a la hora punta del día, lo que hace que las plantas sigan requiriendo un nivel de agua más abundante para sobrevivir. Aunque en estas fechas si que es verdad que se irá notando un cambio térmico, sobre todo por las noches.

En Glen Biotech contamos con un equipo de expertos agrícolas, contacta con nosotros y nuestro equipo podrá ofrecerte el mejor asesoramiento sobre cómo evitar la proliferación de hongos malos por lluvias.