Una de las cosas más característica de las estaciones frías del año es la reducción de las horas de luz. En otoño y en invierno los días son más cortos, y es por ello por lo que las horas del sol en la que los rayos UV inciden sobre nuestro territorio son menos y unas de las afectadas pueden ser nuestras plantas.

Esa reducción de horas de luz afecta a las plantas en diferentes aspectos, lo que altera su ritmo biológico y natural.

Uno de los aspectos en los que más incide en la planta la falta de luz es al proceso de la fotosíntesis. La fotosíntesis es un proceso químico que permite trasformar el sustrato en materia orgánica cuando la luz incide sobre la clorofila de la planta, lo que la hace obtener ese verde tan característico de las plantas y dotarla de energía. En otoño la falta de luz impide que la planta genere tanta clorofila, lo que dificulta el proceso de la fotosíntesis, y es por ello por lo que las hojas de los árboles de hoja caduca se tornan en tonos ocres y se desprenden de los árboles, dejando esos paisajes tan característicos de la estación previa al invierno.

Otro de los aspectos que afecta a los árboles y a las plantas derivado de la reducción de horas de luz, es la bajada de las temperaturas. Las plantas en otoño, además de tener menos luz, se enfrentan a climas más fríos, lo que los hace gastar más energía de la necesaria en regular su temperatura, incluso la disminución del movimiento de la savia. Además, la bajada de las temperaturas, suele venir acompañada de inclemencias meteorológicas, lluvias, granizadas, fuertes vientos, lo que hace aún más complicado sobrevivir ante tales circunstancias a plantas que están acostumbradas a unos climas muy calurosos.

Sí tienes plantas en casa o el jardín, es momento de darle una dosis extra de mimos para ayudarlas a sobrellevar mejor los meses más austeros del año.